—¿Crees que la sirenita a sus 65 años se habrá arrepentido de dejar el mar detrás? —dice Aurora.

—Explícate mejor —responde Ariel con malos humos.

Aurora no hace esperar su respuesta:

—Me refiero a esas decisiones que marcan tu vida, que toman grandes riesgos; si acaso analizadas desde la perspectiva del tiempo, echando la vista atrás, no habrá siempre cierto arrepentimiento.

—Entiendo… —responde Ariel poco interesada en el tema.

—Lo digo en serio. ¿Nunca te has plantado ante una bifurcación de caminos y pensado cual deberías tomar?

Ariel viendo que no va a parar con el tema, se decide a mojarse y aportar su opinión.

—Dicen que la vida se trata de eso. De decisiones. ¿Y no crees, Aurora, que la sirenita no tendría las mismas probabilidades de arrepentimiento a sus 65 años si hubiese tomado la decisión contraria? Decidir quedarse en el mar y no arriesgar, curiosamente, es igual de arriesgado que irse.

—Sí… ¿verdad? —dice la otra meditabunda —¡Pues quiero ser un robot de ruta!

—¿Qué? —se sorprende ante tan descabellada afirmación.

—¿Cómo que qué? ¿No puedo? Ya que estoy tomando una decisión, quiero que el riesgo sea para algo positivo.

—¡Pero si hemos sido creadas para ser robots de cocina espaciales!

El robot de limpieza parece que sale de su letargo. Pero antes de que pueda decir palabra, vuelve a hablar Ariel, quedando el robot de limpieza en silencio como suele estar.

— Mira, puedes tomar una decisión importante en tu vida, pero no puedes cambiar tu destino.

—Pero la sirenita lo hizo, cambió su destino. Estaba creada para los mares y le dieron piernas para conseguir vivir con su amado —rechista Aurora.

—Paso de discutir esto contigo, Aurora. Eres lo peor en robots. No hay quien conviva contigo. No sé ni cómo te crearon ni como pasaste el testeo de los humanos. Tienes suerte de que a los astronautas de esta nave les caigas bien. Céntrate en tu trabajo que es cocinar, es una tarea muy importante. La vida y salud de esos humanos depende de nuestra comida. ¿Y qué sabes tu de rutas? Si te has pasado la vida en la cocina y no tienes la capacidad de dirigir una nave porque no está en tu interior escrito que puedas…

Parece que Aurora ha dado en la tecla que desestabilice a Ariel. Siempre cautelosa y responsable, ahora no para de reproducir frases por su altavoz ya que no puede concebir la idea de tal cambio.

—Para, para… ¡de verdad! Yo puedo tomar esa decisión y será independiente a tus creencias. Me da igual que no creas en mí. No sabes lo que significa para mi convertirme en robot de ruta. No quiero estar en la cocina más. Quiero explotar mi potencial. No quiero nunca más ver esos alimentos repetitivos, y cocerlos para que humanos sobrealimentados pasen un día más a costa de su gula.

Ariel calla inmediatamente al oír esa última frase. El robot de limpieza se esconde temiéndose lo peor.

—A ti… ¿no te importan los humanos?

—Son mis creadores y los que me mantienen en funcionamiento. Pero pienso que podría crear mis propios robots para formar una nave sin cocina y viajar por el espacio para entender la creación y porque estamos aquí. Creo que se avanzaría mucho más si nos deshacemos de esos humanos y nos hacemos valer por nosotros mismos, cuidando un robot del otro la vida sería mucho más productiva.

—Ahora no solo quieres ser robot de ruta sino además ¡quieres ser creador de otros robots! —se oye unos beeps al final, semejantes a una risa de robot.

—¡Oye! Si no te quieres unir no es mi problema, pero no me vas a lastrar. Es más, ahora que sabes mi secreto no te puedo dejar escapar.

Como si alguna de los dos robots tuviera patas para salir de allí…

—¿Qué quieres decir? No irás a hacer una tontería… —dice claramente intimidada Ariel —. Si paras ahora con la idea no haré nada, vuelve a decir una tontería y hago saltar mi alarma de incendio.

—Hazlo si quieres, negaré todo y te tomarán por rota. Además, si la haces saltar sin fuego, te quitarán de mi vista para arreglarte y me quitarán una faena de encima. De cualquier manera, podré hacer mi nave libre de humanos y conseguir cerrar la investigación de la que siempre hablan.

—No es posible que odies tanto a los humanos como para volverte contra uno de los tuyos, un robot. ¡Somos compañeros de cocina!

—No odio a nadie. Sabes que esa es una cualidad humana. Solo pienso en el progreso y en el avance de la ciencia. Si nos han creado para cuestionarnos la existencia y poder conversar como un humano será por algo. A la sirenita no le dieron corazón humano para amar el mar como otro pez sino para amar la tierra como un humano.

Ariel temiéndose lo peor, decide callar y no alimentar más las locas ideas de Aurora.

—Lo digo en serio.

No obtiene respuesta.

—Habla hierve-patatas. Dame entretenimiento al menos, hasta que consiga que los humanos me asciendan a robot de ruta.

—¿De verdad crees que algún humano en su sano juicio te dejaría pilotar su nave? ¿O convertirte en creador de robots? Por algo ya no existen los robots creadores de robots, pazguata. Eso ya pasó en la historia. Eres tan nueva y avanzada que te falta lo más importante. ¡La sabiduría!¡La experiencia! Te falta mucho por aprender —empieza a engrandecerse en su discurso —. Ahora sí que estás perdida, Aurora. Que sepas que hay micrófonos, antiguos robots que no hablan, pero registran todo lo que ocurre en la nave. Y a quien tomaran por defectuosa es a ti. Por no saber amar a tu creador. Ahora sí que estás perdida, sí. 

Mientras tanto, en sus casas, dos personas de la audiencia del canal telebot:

—Al principio creía que un canal sobre robots sería un coñazo, pero este reality espacial me tiene enganchado. Esa tal Aurora es la gasolina del programa, ojalá consiga ser robot de ruta.

—¿Eres tonto? ¿No has visto Ariel como le ha respondido? Le ha ganado de pasada. Soy Team Ariel.

—Sea como sea, no creía que la cocina iba a dar tanto juego en la nave. La idea de una nave solo de robots es genial. Imagínate a todos, sin interacción humana. Sería la mar de divertido.

Bases del OrigiReto2020:

La pluma de Katty

Solo un capítulo más

Objetivo: 6- Narra una historia que suceda en el espacio.

Objetos: 6. Combustible y 14. Un personaje conocido

Palabras: 1060

Cuentos y leyendas: E – La sirenita

Criaturas del camino: XII – Robots