Este es mi primer baile con vestido. Nunca había pensado en celebrar una boda tradicional, si incluso llevo un vestido blanco de novia. Jamás me lo hubiera imaginado… ¡Las cosas que se hacen por amor!

Estoy más nerviosa ahora que cuando he subido al altar, claro que allí solo podía fallar la voz… las palabras… Ahora está en juego mucho más. Por ejemplo, que me caiga de estos malditos zapatos. ¿Por qué pensé que era buena idea catorce centímetros de tacón para pasar un día tan largo? ¡Y para el baile!

A Marcelo no le ha importado nunca que no use tacones. Desde la adolescencia cuando lo intenté en varias ocasiones y juré no volver a gastar dinero en dolor, ya no he vuelto a ponerme ningunos. Claro que más tarde entendería que forzar la imagen femenina de mí misma no me ayudaba en nada a sentirme cómoda con mi cuerpo y conmigo misma.

Siempre me he sentido más unicornio que mujer. Incluso llegué a pensar que era un ángel al que habían borrado la memoria al llegar a la Tierra. No podía ser verdad que fuera una mujer y ya. No me sentía como tal. Pero no lograba de entender que me pasaba.

Es algo en lo que me ayudó mucho Marcelo. No solo por su experiencia como hombre trans, sino por todo su apoyo y paciencia a lo largo de mi proceso de autodescubrimiento.

Madre mía, esa fue nuestra época de oro. Por aquel entonces estudiábamos ambos en Shanghai, cada uno su respectivo doctorado. Un italiano y una española se conocen en clase de chino en Shanghai. Casi de chiste ¿verdad? Pues lo peor es que por aquel entonces estaba empezando a salir con un chico chino, pero la relación iba muy mal y me sentía peor que nunca. Creía que era Caperucita Roja en un mundo de lobos feroces. Hasta que me hice amiga de Marcelo. Una persona increíble, su forma de ver el mundo y las relaciones humanas.

Salgo de mis pensamientos para girarme hacia Marcelo, está espectacular. No puedo evitar sonreír ya no solo de nervios sino por el profundo amor que siento hacia él. Un pensamiento constante en mi cabeza desvía mi atención: no debí decir en voz alta que quería sorprenderle con un baile.

La primera vez que bailamos en una discoteca de Shanghai creo que fue cuando conectamos químicamente. Hay mucha química en el bailar. Se activan muchas partes del cerebro al mover el cuerpo en armonía con alguien… Sabes por donde voy. Sí.

Pensé que sería bonito en honor al primer baile, preparar otro para nuestro primer día como matrimonio. Sin embargo, ahora tengo un dolor terrible de barriga, podría ser los nervios o podría ser la sopa de cangrejo del menú nupcial. Lo que tengo claro es que no favorece la situación.

Tengo que hacer el paripé de lanzar el ramo de flores. Y entonces empezará a sonar nuestra canción, Lover’s tears, la hermosa versión de Lin Bao.

Me giró tras revisar que todo está preparado y lanzo una última mirada a mi recién proclamado marido que me sonríe feliz. Mis labios forman una amplia sonrisa dejando ver mis dientes y siento mis ojos humedecerse de felicidad.

Me giro y lanzo el ramo de flores en alto para que algún de nuestros amigos lo atrape. Éste cae en manos de una niña que salta feliz. Y la música empieza a sonar. Para mi sorpresa aparece Marcelo a mi lado, quien me coge por la cintura para llevarme hacia él. Se separa suavemente de mi lado y me ofrece su mano con una reverencia invitándome a bailar con él.

—E-esto no es… —intento decir nerviosa.

—Sorpresa —me dice él.

Destenso mi rostro y sonrío feliz.

—¿Sabes la coreografía?

—Yo te guio —responde.

Entonces bajo la hermosa voz de Lin Bao, me dejo llevar por sus pasos. Y bailamos libres de nervios, simplemente disfrutando del momento. Nos balanceamos por toda la sala, la gente que hacía corro se desvanece y solo la música y él existen en ese momento para mí.

Las lágrimas empiezan a correr, menos mal que usé maquillaje waterproof. Ya me avisó la maquilladora que terminaría llorando el día de mi boda. Y yo no pensé que podía ser por el baile.

Quiero seguir bailando con él hasta ser viejitos y arrugados. Seguir amándonos por siempre. Hasta que la muerte decida separarnos.

Y pensar que estuvimos a punto de partir caminos y volver cada uno a su respectivo país. Que de hecho volvimos con nuestras familias. Y gracias a la distancia entendimos que nuestro lugar era donde estuviera el otro.

Nos mudamos a Shanghai, a pesar de que nuestras familias se opusieron firmemente a nuestra decisión. Al final, aceptaron que era nuestra vida y la debíamos vivir a nuestra manera.

Muchas cosas que aceptar por parte de nuestras familias. Y nosotros aceptar que no siempre van a estar de acuerdo los demás en lo que queremos pero que al final hay que arriesgar por lo que creemos y que de no ser así sería torturar nuestras almas al no permitir volar nuestra esperanza y sueños.

La canción termina y quedamos ambos abrazados mientras nuestros invitados saltan a la pista de baile a bailar la siguiente canción. Suena una canción de EXO, Miracles in december, y los más jóvenes cantan la canción de principio a fin.

Nos queda toda una vida juntos por bailar.

—Lo has hecho genial, preciosa.

—Lo hemos hecho genial gracias a ti —rectifico —. Maridito —añado con tono burlón.

Él me acerca con sumo cuidado hacía él y me besa la mejilla con dulzura.

Respiro tranquila, tomando conciencia de todos las decisiones arriesgadas que he tomado en la vida y como al final me han llevado a la felicidad. Una felicidad que puede que no dure para siempre o puede que sí. Lo único que tengo seguro es el presente, mi realidad. Y sí algo se trunca sé que haremos todo lo posible por arreglarlo y salir adelante.

Y cuando seamos ancianos al menos sabremos que hicimos todo lo posible por vivir de la forma que nosotros considerábamos mejor para nosotros. Aunque haya hecho daño a algunos en su momento y pueda ser visto como egoísta, es un egoísmo necesario en algunas ocasiones.

Bases del OrigiReto2020:

La pluma de Katty

Solo un capítulo más

Objetivo: 8- Escribe un relato sobre un baile.

Objetos: 8. Flores y 18. Cangrejo

Palabras: 1046

Cuentos y leyendas: F- Caperucita roja.

Criaturas del camino: IV. Unicornios.