Seguía llorando a lágrima tendida en mi cama mientras hablaba con Lluís por chat. Había dado con la fibra sensible, haciéndome sacar lo que realmente pensaba. Lloro y lloro, lágrimas de desamor.

Lluís: ¿Sigues ahí?

Ruth: Sí.

Lluís: ¿Quieres que nos veamos?

Le dejo en visto.

Lluís: Ven a la cafetería, no tardaré en salir del trabajo.

Después de un rato pensándolo finalmente accedo a acudir a la cita. Llego a la cafetería, nunca había ido a esas horas. Lo primero que me encuentro al entrar a la cafetería es una hermosísima sonrisa de bienvenida. Y yo con pintas de haber llorado, que vergüenza.

Cuando llegué y ví esa sonrisa, todo el mar de dudas se disipó. Todo clareaba en mi cabeza, como quien da con la formula que le faltaba para su problema de física. Ver sus redondas y prietas mejillas adornadas con una sonrisa y dos magníficos hoyuelos. La mirada más dulce que te puedas imaginar, con unas larguísimas pestañas. La nariz respingona y la frente ancha.

Y mientras yo con los ojos llorosos y la cara de tonta que debo estar haciendo, estoy hecha un cuadro ahora mismo. Voy a intentar componerme y comportarme como una persona.

Era la primera vez que veía a alguien de esa manera. Me sorprende a  mi misma mi reacción pero me ha subido hasta los calores, tengo la carne de gallina y una sensación electrizante por todo mi cuerpo.

Alicia.