No dejes que ningún hombre dicte tu destino. Tú decides que quieres para ti. Sea estar con un hombre o no. Tú eres dueña de tu corazón, eres dueña de tus decisiones. Y lo más importante eres dueña de tu cuerpo.

Trátate bien. No dejes que la gente que no sabe, opine. No dejes que esas opiniones influyan en tu vida. Que no te amargue nadie. Su libertad termina donde empieza la tuya. Defiende esa libertad. Guárdala. Quiérela. Disfrútala.

Así que hoy saldré a las calles, a reivindicar lo justo. Porque no, no somos feminazis, ni somos hembristas. Porque queda mucho trabajo por hacer aún. Porque no, la desigualdad no es cosa del pasado.

Somos seres pensantes, decidimos, nos levantamos y nos hacemos oír.