Continuación de: Mi pellejo por un botijo de Atalanta

Nuestros aventureros habían conseguido sacar el botijo de la trampa mortal, en las ruinas de la Tierra Madre. Y el próximo reto era entregarle el botijo de las mil almas a Belc, más conocido como Belcebú o el innombrable.

—A ver, tranquilizaos un poco. Sí, hablo de Belcebú. Un poco de calma. —pide Dragtar en voz baja ante el caos que ha causado nombrar al inombrable.

—¿De qué demonio habláis? Nunca mejor dicho —pregunta Niyati extrañada pero no obtiene respuesta.

Naxen y Lady siguen discutiendo con Dragtar sobre lo mala idea que es.

—Ya decía yo, ya. Con que por el dinero. —dice Naxen por lo bajo, pero su potente voz se oye claramente para todos.

—¿Qué quieres decir? —pregunta Niyati más perdida aún, ya frunciendo el ceño y observando a Mihu preparada para hacerle una señal de huida.

—Pues que este señor de aquí, no ha hecho las cosas nunca por el dinero. —le responde Naxen, al oír esto Niyati arquea una ceja y mira a Dragtar. Se siente timada, ahora más que nunca desconfía de toda esta gente.

—Entonces ¿cuál es su motivación?

—Oye, no habléis de mí como si no estuviera aquí… —interviene Dragtar —es verdad que no me va mal económicamente pero…

—Quiero mi dinero. Ya tienes tu botijo. La misión está cumplida —Niyati se empieza a enfadar.

—Dejad que me explique, por favor. —pide Dragtar.

Todos bajan la mirada hacia el mediano atentamente, incluido Kert quien parece divertirse con la situación en que se encuentra su amigo.

—Le he pedido un favor a Belc… uno muy grande.

—¿Ser más alto? —se le escapa a Niyati, pero solo parece causarle gracia a Kert.

—Le he pedido la inmortalidad.

Las quejas de todos se solapan. Por una razón o por otra, todos necesitaban el dinero. Con el adelanto que les había dado Dragtar no les iba a llegar para mucho. Y no conocían a nadie que pagara tan bien como él. Pero no podían esperar una razón tan egoísta de nadie, excepto de Dragtar. Con mucha discusión, le convencieron de que dar un botijo lleno de almas de origen desconocido a “Belc” era una idea nefasta.

—¿Y qué hacemos ahora con esto? —señala Kert.

—Cómo no se os ocurra algo mejor, se lo daré a Belc.

—¿Qué tal dárselo a… un ángel? —dice Naxen tratando de arreglar el tema y llevarse el dinero de la misión de una vez.

—No es por aguarte la fiesta pero de dónde vamos a sacar un ángel. —comenta Niyati.

—Dragtar tiene muchos contactos. Seguro que sabe cómo conseguir un ángel. —dice con cierto pasotismo la elfa.

—Sí, claro y con Dios —se queja el explorador.

—Lo suyo sería dejarlo dónde estaba, repito. —dice la maga, que parece ser la que menos gracia le hace el asunto.

—Y yo ya te he dicho que no vuelvo a entrar a la trampa mortal que hay en esas ruinas. —replica Niyati.

Y vuelta a la misma discusión que habían terminado hace un rato. Si bien es cierto que Dragtar había tenido un buen presentimiento ante el conjunto de seres que le acompañaban en un principio, ahora que veía el caos veía todo desvanecerse.

—Que se lo damos a Belc y punto. No puede tener consecuencias tan terribles. Y si no queréis acompañarme no os pago, la cosa es así de simple y no hay más discusión. El que quiera acompañarme tendrá un plus, el que no quiera acompañarme que se vaya con lo que tiene ahora.

Todos se miran enfurecidos. Menos Kert que sonríe, fiel a su amigo, esperando el siguiente movimiento. Niyati y Mihu mantienen miradas de complicidad. Naxen es la primera en decir que se apunta.

—Estoy harta de tus locuras, Dragtar. Esto es el cúlmen de tu egoísmo. —Lady coge su montura y se marcha.

Niyati se alarma, pero Mihu trata de calmarla con su cabeza de lechuza contra la hechicera, quien le responde propinándole unas caricias con la mano. Mira a Naxen que ya se había puesto al bando de Kert y Dragtar, y se une no muy segura.

—Pues allá vamos.

Dragtar les conduce hasta un cementerio no muy lejano de aquellas ruinas, nada más llegar hace su aparición el demonio. Primero una niebla oscura invade el lugar, seguido de un remolino rojo que poco a poco va tomando forma hasta convertirse en Belcebú.

— Hola, Belc. Aquí tienes el botijo que quer…

Mientras dice esto, una luz intensa del cielo baja a la Tierra.

— Lo que se está perdiendo Lady —murmura Niyati a Mihu.

Entonces de las manos de Kert cae el botijo, el cual parece que haya cobrado vida propia. Sus imagenes se iluminan, ganan color, lo pierden, se ve la absoluta oscuridad, de pronto se vuele a iluminar. Todo esto dando saltitos alejándose de Kert y el resto de aventureros.

El demonio ve el botijo y se lanza a por él. Dragtar empieza a retroceder, dando unos golpecitos a su amigo para que reaccione. Naxen ve ésto y retrocede también. El ángel se lanza en dirección al botijo unos instantes después que el demonio. Por suerte para él la distancia era menor que la de Belcebú. Solo Niyati se queda mirando en shock, Mihu trata de hacer que reaccione, como no lo consigue se lleva volando a Niyati conforme puede y ésta reacciona congelando el botijo. Pero es tarde.

El choque de fuerzas se ha producido. En el medio el botijo, que cruje y se abre en dos, de una manera muy artificial, con un corte muy recto, muy irreal. ¡El botijo se ha mantenido congelado! Pese al poder sobrenatural de estos seres no terrenales, el hechizo que ha usado Niyati no es un hechizo cualquiera.

El demonio mira incrédulo el botijo. El ángel aprovecha para deshacerse del demonio, haciéndolo descender de la Tierra a los infiernos, donde pertenece.

— ¡Enano traidor! — grita Niyati desde el cielo.

— ¡Mediano traidor! — rectifica él parando de correr, casi sin aliento.

—¡Kert! —dice desafortunadamente Kert.

— Idiotas —murmura la elfa ante tal escena.

Se vuelven a reunir ante el botijo, sin quitarle la vista se preguntan qué hacer con él. El ángel se acicala las alas mientras.


Bases del origireto:

La pluma azul de Katty
Solo un capítulo más       

Objetivo usado en el relato:
1. Haz que el protagonista principal del relato sea un botijo o un objeto maldito (o ambas), o que la historia se centre en él.