SHASH que se encontraba dando las últimas pinceladas en la oscuridad se vio sorprendida por una visita. Desde que había llegado al templo de Dramade, en muy contadas ocasiones había ocurrido eso. La visita de algún rey que quería verla pero normalmente solo traía problemas tener visitas y solía comunicarse a través del consejo de sabios con sus lienzos.

Empto entró en la sala y se presentó. La chica lavanda quitó el cuadro que estaba pintando SHASH, quien quiso evitarlo.

— Debes huir de Dramade y lo sabes.

SHASH fue invadida por el miedo. Tenía miedo al mundo exterior pero sobretodo tenía miedo porque dejar el templo significaba que algo terrible iba a suceder. Y por mucho que intentaba alargar su estancia, la visita de Empto era solo una prueba más de que sus visiones no se equivocaban.

— La he visto a ella, la convocadora de espíritus es nuestra salvadora. Veliu -. Tras pronunciar su nombre Empto quedó ojiplática.

— No, ella no está… entre nosotros.

— Es ella, no hay otra. Tu esposa.

Un frío entró en el pecho de Empto. Su corazón parecía haberse convertido en hielo que pinchaba desde el interior de su tórax. Hablaba de Veliu, no era posible que hablara de ella pero lo hacía. No había manera en que ella pudiera conseguir volver, pero los ojos de la oráculo no mentían. Hablaba con pleno convencimiento.

—Mira el cuadro —le dice SHASH.

Con sus finas garras gira el lienzo hacia ella. Era ella misma con Veliu, estaban luchando juntas. Había visto que SHASH se había dedicado a pintar escenas bélicas los últimos días. Pero no había visto ninguno que saliera Veliu y ella luchando. En el templo mismo.

Empto salió de la oscuridad para restablecer el confinamiento de SHASH. Salió y acelerando el paso, terminó corriendo por la pradera. Con el corazón en un puño. No podía creer lo que terminaba de pasar, más bien, lo que iba a pasar.




Había estado vigilando los cambios en el templo. Durante una guardia vio luz salir de la habitación de SHASH, la habitación de la oscuridad ahora había acogido los rayos del sol. Entonces supo que algo pasaba. Trato de ir hasta el consejo de sabios en la torreta del área contraria. Pero ya estaban dentro del templo. Habían llegado.

Volvió a la habitación de SHASH y la vio asomarse al balcón y subirse a la barandilla. Vio el blanco caer a motas desde el cielo. A su misma vez, percibió las sombras del mal acercarse por el otro lado del pasillo. Entonces se abalanzó y empujó a SHASH.

Cuando se volvió sobre sí, allí estaba ella. Veliu. Su único amor terrenal. Su mente había corrido a abrazarla, pero su cuerpo se quedó en el sitio sin saber qué hacer.
— ¿Y SHASH? —dijo la convocadora.

Empto no supo si responder. Se encogio de hombros.