Hemos perdido mucho tiempo arreglando el barco. Sabía que no podía dejarlo en manos de Ren. Ojalá le pagará algo solo por el placer de descontárselo por negligente. Pero trabaja gratis, así que poco puedo hacer. Estos días en la isla, que efectivamente, como auguró Mihu estaba deshabitada, ha habido mucha tensión. Pero bueno, les compensaré con el premio justo: monedas de oro, su más preciado deseo en vida. Para mí, solo es importante, en la medida en que me es útil.

Llegamos a nuestro destino, mi hogar. En Malagran les hago ir hasta mi palacete costero. Mi casa principal y mi favorita. En ella el amo de llaves, Sec, nos abre y acomoda a los invitados en la gran sala. Les sirve limonada fresquita y mientras mando a Jurso a por el dinero correspondiente.

Terminadas las formalidades monetarias. Ya se les ve más tranquilos, mirando el oro relucir. Excepto Niyati, que ve que todos tienen más que ella, al descontar los gastos médicos. Y que Mihu no ha obtenido nada, igual que pasa con Kert. No voy a pagar a las bestias…

Niyati se queja, pero nadie le respalda. Solo Mihu. Naxen, aún está contando y recontando el saquito de monedas. Kert y Ren han salido al patio interior a jugar.

Jurso me entrega unos papeles, por lo que interrumpe mi discusión con Niyati.

—Perfecto —digo tras leer los papeles —podrás conseguir más dinero, tenemos una nueva misión.

La ondina parece asqueada por mi sonrisa.

—¿De qué trata ahora? —dice Naxen sin sorprenderse ni dejar de mirar su pago por la misión anterior.

—Vamos a buscar el flautín de pegaso.

—¿Y qué es eso? No, más importante. ¿Quién te manda esas misiones? ¿No será otro ser del ultramundo? —dice Niyati.

—Nada de eso, un noble quiere añadir el instrumento a su colección personal.

—Me apunto —dice Naxen, guardándose por fin el saquito.

Mando a Jurso a preparar lo necesario para la misión. Y les acomodo en las habitaciones de invitados, por parejas.

A la mañana siguiente, llega Lady. Tras muchas suplicas por parte de Jurso, ha accedido a hacer la investigación, pero no vendrá con nosotros a la misión. Así que le he pagado la mitad de la otra misión.

—Un placer trabajar contigo —dice olvidando que casi mueren en la misión anterior, influida por las moneditas de oro.

Dejo a Lady trabajar en la biblioteca. Y observo a Kert jugar con Ren, ¿qué se tramarán estos dos? Me voy a la taberna, a socializar y contar las últimas aventuras para que llegue a los trotamundos que contaran mis hazañas.

Cuando vuelvo a casa, Lady ha reunido a mi equipo.

—¿Ya tienes algo, Lady? —pregunto ansioso por saber que ha descubierto.

—Se ha perdido la información, pero espera, que algo he conseguido. Se trata de un instrumento nombrado en un antiguo Cantar que ya casi nadie recita: “El cantar de Báleran”. He preguntado y la única pista que podéis seguir es buscar a un bardo del circo ambulante de Firón. Lo más seguro es que siga en las tierras de Charia. El cantar os revelará donde está el flautín.

—Pues vayamos a buscar a ese bardo —indico.

—No tan deprisa, hablemos de dinero primero —dice Niyati.

—Exacto —dicen Naxen y Lady a la vez.

—Estoy rodeado de interesados —dramatizo.

—¡Mira quien habla! —me gritan las tres a la vez y solo a Kert le parece gracioso, como de costumbre.

—Bueno, bueno, tranquilidad. Os pagaré la mitad de oro por adelantado, veinte ahora, veinte al finalizar… por persona, por supuesto.

Esto parece callarles, con qué no son interesados… en fin. Cogemos las monturas, los que disponemos de ellas. Hemos de ser más rápidos que ellos por tierra. Con sus pesados carruajes no será difícil, pero no conocemos su ruta.  

Niyati sube a lomos de Mihu, esta criatura no para de cambiar de forma. Yo subo a lomos de mi fiel Yuhi, un grifo (cabeza de águila y cuerpo de león). Indico a Kert que suba también. Naxen irá por tierra con Ren.

Nos despedimos de Lady y ella nos dice que queda a nuestra disposición. Y, de esta manera, partimos camino a nuestra siguiente misión.

El primer pueblo en el que encontramos carteles del circo ambulante de Firón, nos dice que han partido hace 3 semanas. Por lo que muy lejos, tampoco deben estar. Miramos dos o tres pueblos más y nos hospedamos en un hostal.

—Deberíamos recopilar información. He preguntado en los pueblos por el tal Báleran, el flautín de Pegaso y por el bardo de Firón.

—Excelente, Niyati —elogio el trabajo bien hecho —¿y qué has descubierto?

—Enano, déjame acabar.

—¡Que soy un mediano! Ingrata, no se te puede decir nada bueno.

Niyati se regocija de haber conseguido esa respuesta. Creo que le está cogiendo el gusto a hacer misiones, o está de buen humor simplemente, o quizás le esté cogiendo el gusto a insultarme. ¡Maldita sea!

—Bueno, siguiendo con lo que decía y si Dragtar me va a dejar hablar de una vez…

—Adelante —le indico.

—Pues el tal bardo, se llama Aluar. Y sí, va recitando ese tal cantar de Báleran. Los que lo han escuchado dicen que era un magus poderoso. Sobre el tal flautín las historias difieren mucho, incluso dentro de la misma taberna, se me pusieron a discutir sobre qué demonios era ese flautín.

—Bien hecho, Niyati. Ahora vayamos a descansar. Creo que ya estamos cerca de encontrar al bardo.

Nos damos las buenas noches. Y me voy a dormir a una habitación yo solo. Los demás que se apañen, no me apetece nada.

Esa misma noche me escarifico iconográficamente, al llegar a mi habitación, un pájaro, símbolo de Selina. Y me voy a dormir tras el ritual lector de la Orden celestial.

A la mañana nos llega una noticia por el cielo. La ubicación actual del circo de Firón.

—Bien, familia, pongámonos en marcha —digo señalando hacia Trepen, el poblado en el que se encuentran, no muy lejos de donde estamos.

Con alguna queja, como siempre. Vamos a Trepen.  

Bases del origireto:

La pluma azul de Katty
Solo un capítulo más  

Objetivo:

3. Escribe un relato en el que la música tenga un papel importante.

Objetos:

4. Una criatura mitológica.

10. Un instrumento musical