Durante el tornado en Hulgan, el condado del sureste de Charia, se podía cortar la tensión del ambiente. Kert parecía absorto de todo comiendo latas de conserva, pero yo miraba a los sirvientes por el rabillo del ojo, mientras vigilaba a Kert con su lata de conservas caducada. Quería que estuviera lo más cómodo posible, aunque yo no estaba contribuyendo a ello por mis nervios. Claro que tampoco sabía que terminaríamos encerrados por un tornado.

            Cuando salimos del sótano, me despedí de Kert. No podía hospedarle en una casa en la que estaba de invitado.

            En la lista de Elburd, había un nombre de una persona que ya conocía: Lady Evidence. Una humana historiadora, vendrá genial en el equipo. Será mejor que vuelva a Malagran con Kert y que la haga llamar para hablar con ella.

            —Dragtar, ¿quieres que tengamos una cita? —me pregunta de improvisto Kert.

            —¿Una cita? ¿Qué tipo de cita?

            —Podríamos ir juntos a Rohton, siempre me ha parecido muy bonito.

            —Te hago una contraoferta. Vamos a Julpo, esta en este condado y me apuesto lo que quieras a que te va a encantar.

            —¿Lo que quiera? —sonríe pícaramente.

            Lady había trabajado para mi padre en el pasado como maga. Más bien, la maestra de Lady había trabajado para mi padre y ella era la acompañante. Así que le explique lo que pretendía hacer y aceptó. Tras su última expedición a una fosa marina no se había movido de Rohton. Le faltaba el trabajo y, por ello, el dinero. Sé que es problemático trabajar con ella, pero vale la pena sus conocimientos y sus contactos.

            Más tarde Lady vino con más gente de Malagran. Un arquero llamado Turion y una Eefreet exploradora llamada Lowle.

            —Te traeré más gente cuando sepas la misión en concreto.

            —Gracias, Lady.

            —Espero que cumplas tu parte del trato.

            —Entre misiones te ayudaré con tu búsqueda de Adalari.

            —Sí, porque Adalari… —Y ahí va otra de sus historias sobre Adalari, no debí haberlo nombrado.

            Kert interrumpe nuestra reunión, gracias a su falta de modales me libro de aquella cháchara sobre el lugar preferido de Lady. Por muy favorito que sea, se considera imaginario, aunque yo respaldo a Lady como buen aventurero que soy.

            Kert y yo marchamos a Julpo. Es un paraíso dentro de Charia, se parece a Aldona así que he pensado que puede gustarle.

Bajo la cáscada, las nereidas se bañan en el agua cristalina y fría. En los árboles las dríades se esconden ante nuestra presencia. Árboles de frutos sabrosos y maduros en esta época del año.

            Nos sentamos en el suelo a comer un par de frutos, una fruta roja por fuera y amarilla por dentro, con mucha agua y muy dulce. En mi casa se llama nuch pero me es conocido que no en toda Charia se le llama igual. Y los nuch de Julpo son los más grandes y dulces.

            Kert devora un nuch tras otro, haciendo un reguero de jugo desde sus mejillas hasta sus clavículas, bajando por el cuello. No tiene remedio, pero es tan gracioso y divertido. Me siento genial a su lado. Aquí en Julpo me lo estoy pasando en grande.

            —Anda, ve a lavarte. Estas pegajoso —digo escondiendo mi regocijo.

            Kert, se acerca a la orilla y las nereidas se ríen escondiéndose tras la cascada. Kert empieza a rugir. ¡Se está hundiendo en el barro!

            —Espera Kert, yo te salvaré —reacciono rápidamente levantándome del suelo y corriendo hacia él.

            —No… —suelta entre rugidos.

            Cuando llego me empiezan a atacar las babosas. ¡Está lleno! Una plaga de babosas está atacando a ambos. Tiro de él y antes de caer hacia atrás, tira de mi al agua. Nos zambullimos y aunque Kert sale fácilmente, termina por volver a por mí. Pues la corriente de agua puede conmigo. Y me saca del agua.

            Nos volvemos a sentar en el césped, igual que hace un momento, pero extenuados y mojados. Mojado integral, para concretar.

            —¿Por qué me has traído aquí?

            —Venga no es para tanto —intento suavizar el ambiente, pero veo una babosa en su hombro y al quitársela se levanta y se va.

            De vuelta a casa unos ladrones de caminos aparecen. Nos superan en número por lo que terminamos desnudos completamente. Se llevan los ropajes mojados y mis joyas. Me arrancan el pendiente de un manotazo, incluso.

            Al verme sangrar, a Kert se le ablanda el corazón y se acerca a curármelo de dos dulces lametazos.

            Por un instante, nos quedamos en silencio mirándonos. Primero a los ojos, pero nuestra desnudez termina por evidenciarse. Nos observamos de arriba abajo. Y se nos escapa una risotada.

            Llegamos a casa y le hago pasar a mi habitación. Tras hacer el trabajo de vestirnos de nuevo, bueno, pues, terminamos desnudos de nuevo. Y el resto, creo que te lo puedes imaginar.

            A la mañana siguiente, me despierto antes que Kert. Salgo para decirle a Jurso que no moleste. Y cuando vuelvo me espera Kert despierto:

            —Me debes un deseo por lo de ayer.

            —Creo que anoche cumplí muchos deseos tuyos —se ríe alegremente ante mi respuesta.

            —Me debes un deseo igualmente.

            —Dime.

            —Nunca me abandones.

Le abrazo y le prometo que nunca le voy a abandonar. Hay cosas que no son necesarias decir y otras que sí. Y esto solo depende de la experiencia individual de la persona.

Lady, Kert, Lowle, Turion y yo nos reunimos para hacer nuestra primera misión: las uvas del Miön. Se trata de unas esferas con alto poder mágico. Se dice que vienen del huerto de Bexia, la diosa de la bondad (para los buenos tontos). Pues alguien robó las uvas y se ha perdido el registro de sus propietarios. La última propietaria fue Yuti, una maga elfa del circulo élfico.

—¿Y por qué no le robamos otras uvas a Bexia? —pregunta Kert.

—Eso es solo la leyenda, un cuento de niños —responde Turion.

—Debemos creer en las leyendas, sino mal vamos —infiero.

—Exacto. Como la leyenda de Adalari, que es cierta porque… —Y ahí va Lady como siempre con sus historias sobre el legendario lugar.

Bases del origireto:

La pluma azul de Katty
Solo un capítulo más  

Objetivo:

20. Haz un escrito sobre una cita que sea un desastre.

Objeto:

9. Una lata de conservas caducada.

18. Una plaga de babosas.