Ahora que ya tenemos la vara real de la dinastía Cho, solo hay que descubrir su funcionamiento. Y ha quedado claro que en el grupo nadie sabe usarla. Pero no voy a desesperar.

Parece que nos estamos alejando de la respuesta, pero seguro que esta pieza nos hace estar más cerca de ella de lo que pensamos. Los caminos hacia un objetivo siempre nos enseñan cosas sobre como llegar a él. Así que no podemos echarnos atrás ahora.

—¿Qué hacemos ahora con este trasto? —se queja Niyati mirando la vara de lejos, temiendo que vuelva a activarse y hacer de las suyas.

—Hay que dominarla —digo mirando a Lady, ella es quien debería darnos la solución —. Lady ¿cómo se domina una vara mágica?

—Normalmente las varas solo acatan ordenes de su amo. Pero debe de haber otra manera de dominarla y que no se rebele contra la voluntad de quien la use.

—¿Elburd? —pregunta Kert.

—No, él tampoco es su propietario. Fue hecho para los Cho, quizás un mago artesano nos puede ayudar a descifrar su funcionamiento mágico —dice Lady.

—Ahora mismo mando a Jurso buscar a uno.

—¿Por qué no vamos a ver a Pleoi? —pregunta Ren.

—¿Quién es ese? —interviene Niyati.

—Pleoi es un orco mago artesano reconocido por su trabajo. No creo que podamos contactar con él. Está fuera de tu alcance, Dragtar.

—¿Dudas de mi capacidad de influencia? —digo molesto.

En menos de lo esperado, nos encontramos invitados por el viejo Orco. Osar dudar de mis influencias. ¡Qué soy señor de Malagran! El gran y afamado explorador Dragtar, de la casa de los Enfin.

Así es como nos dirigimos a La’Cand, al este del continente, con mi embarcación: «el dragón volador».

Estamos navegando los mares por la costa. Yo tengo mucha fe en que va a darnos la solución, Pleoi es un hombre muy sabio y experto en su campo. Pero noto a mi equipo muy desanimado. Incluso Lady, está mucho más callada.

—Dragtar, alguien se acerca a nosotros a toda prisa —advierte Kert desde popa.

—¿Qué dic…? —antes de terminar mi frase ya he avistado la embarcación de la que habla Kert. La embarcación de Elburd —Oh, no.

—¿Qué pasa? —dice Niyati.

—Es nuestro antiguo jefe —responde Naxen quien se pone a los cañones rápidamente.

—Es Elburd —responde Lady a la vez.

Niyati se queda haciendo cuentas en su cabeza. Mientras yo, como líder, tomo las riendas de la situación. Esto puede terminar bien o mal, pero no voy a permitir que vuelva a fastidiarme. Saco la vara de mi saco.

Las quejas se amontonan en cubierta. Una avalancha de «no» quiere que me detenga, pero no lo haré. Estoy seguro de esto.

Mientras todo eso ocurre, Elburd, nos ha lanzado un cañonazo que pretende hundir el barco. Pero toca agua. La rápida respuesta de Naxen, cae en agua también. Se oye un segundo cañonazo. En ese momento señalo con la vara en su dirección.

—Vara, sálvame por favor —rezo cuanto puedo.

La vara nos deslumbra en ese momento y aparecemos en medio del mar. Observo a todos lados, pero no veo nada. Mi equipo está igual de confundido que yo. No hay nada más a la vista que agua.

—La has hecho buena, campeón —dice Niyati.

—De nada por salvaros de una muerte segura —respondo molesto.

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Los viajes de Dragtar y Niyati por Érica Fortuny y Atalanta para el OrigiReto2019.



Bases del origireto:

La pluma azul de Katty
Solo un capítulo más  

Objetivo:

5. Escribe sobre una fuga.