Naiyún escogió una poción del gran saco que cargaba a sus espaldas. Solo necesitó echar la mano al saco para encontrarla fácilmente guiándose por el tacto. Se trataba de una pequeña botellita morada con una etiqueta identificativa. La lanzó y, al llegar al suelo, el frágil material que la formaba estalló haciendo salir humo rápidamente hasta llenar dos kilómetros a la redonda del lugar. Entre la neblina desapareció nuestra protagonista que, como si hubiese sido tragada por la arena y viajado al subsuelo, su adversario no lograba encontrar, dejándole confuso y sorprendido.

Era raro en los seres de la superficie conocer la magia. Pero Naiyún no era una humana corriente. Su adversario la había subestimado y, como la cigarra del cuento, a la hora de la verdad no estaba preparado para el enfrentamiento. Aunque en veces anteriores le había funcionado, en esta ocasión pasó algo diferente. Naiyún había trabajado en sus capacidades defensivas. Sabía que iba a volver a encontrarse a su adversario y que debía estar preparada.

Garsel, un alienígena que vivía en el submundo al que Naiyún había bautizado así, pese a que se negaba a creer que era uno de esos dioses a los que tanto había venerado su especie, le había enseñado el uso de algunos materiales mágicos, tanto de su planeta como de otros, para defenderse. Tras la bomba de humo, volvió al «templo» de Garsel. Y le contó el desencuentro y como había resuelto la situación, haciendo uso de aquel gas extraplanetario.

—No pude hacer nada más. Estaba presa del pánico y se acercaba a mí con sus ojos sedientos de sangre —le explicó decepcionada Naiyún.

—Mírate, te has protegido —responde Garsel satisfecho de los avances de su joven aprendiz humana —. Has hecho mucho más de lo que piensas y estoy orgulloso de ti.

El reptiliano del subsuelo tenía más de un siglo de vida. Pero no era eso lo que hacía sabio al alienígena. Durante ese tiempo había adquirido experiencia viviendo en distintos planetas de distintas galaxias. Sin embargo, había algo que no había podido alcanzar, su sueño siempre había sido poder viajar a distintos universos.

Había un límite en la magia de su planeta que hacía tiempo le había hecho perder la fe de suplir. Por eso se había buscado un sitio acogedor y discreto lejos del malavenido pueblo del que procedía. Sociedad rota por la codicia y los abusos.

Al conocer a Naiyún por casualidad, vio en ella a sí mismo décadas atrás. Indefenso ante monstruos de su misma especie y aspecto. Porque a diferencia de la creencia popular: los monstruos hablan nuestro idioma, visten nuestras ropas y se esconden detrás de palabrería y sonrisas. Con buenos pretextos se acercan a nosotros y si caes en su trampa, te desalman hasta quedar un saquito vacío de lo que un día fuiste tú.

Naiyún siempre había sido una buena hormiga trabajadora y, como tal, estaba destinada a triunfar cuando llegara el invierno. Solo el factor aleatorio de la vida le podía poner trabas, que poco a poco y con ayuda de su amigo intergaláctico aprendía a sortear.

—Estoy tan contento de lo bien que lo has hecho que este será nuestro último encuentro.

—¿Qué? —dijo sorprendida Naiyún ante la inminente despedida de su amigo y maestro —¿Por qué?

—Siento no ser muy bueno en las despedidas, pequeña Nai. Es mi hora, has aprendido y mi manera de mostrarte gratitud por ser buena alumna es darte un último regalo: la independencia.

»Para ello te daré tres últimas pociones: la primera matará a tu enemigo y nunca más te atormentará y olvidarás todo lo aprendido. La segunda te dará el mayor poder del planeta, pero tendrás que convivir con la maldad en tu cuerpo. Y la tercera te permitirá ir a donde se te necesite, sabiendo que pueden aparecer monstruos de todo tipo.

La pequeña humana que se coloca el pelo detrás de las orejas sin dejar de mirar las tres pociones brillar de distintos colores, alza la mirada para observar a Garsel que sigue sonriendo con orgullo.

Por un momento le tentó una vida sin su enemigo, pero siente que algo no está bien. La tercera opción le complicaría mucho la vida. Pero más complicación que tener una lucha con el entorno, es tener una lucha con una misma. Lo que le volvía a la primera opción. Lo cual no le gustaba porque no era ninguna asesina y tampoco sería ella misma si no tenía sus recuerdos. La pérdida de identidad le daba pavor.

—¿Cuál es la opción en la que te acompaño en tu viaje? —le dijo tímidamente.

El reptiliano intergaláctico ríe de buena gana, una reacción de ternura ante la pregunta de su aprendiz.

—Quizás algún día nuestros caminos se vuelvan a unir. Mientras tanto debes tomar tu decisión —dice con un tono más serio.

Naiyún acerca su mano lentamente, hasta alcanzar la pócima deseada.

Garsel asiente con la cabeza y se despide:

—Hasta aquí nuestros caminos se habían juntado, más ahora debo marchar y seguir mi destino. Es gracias a ti que he recobrado mi motivación. Siento que he aprendido tanto de ti como tú de mí. Marcho tranquilo y en paz, ya que ahora sé que no me defraudarás.

»Te he enseñado bien y por eso has escogido sabiamente entre las tres pociones. La que tomes tú, iba a tomar yo. No solo eres ahora poseedora de tu propia vida, también me posees a mí la libertad de seguir viajando a donde se me necesite. Y das la libertad a tus enemigos de poder rehabilitarse en tu planeta y recapacitar sobre su vida. Por último y, como última lección, diré que no necesitas ser la más poderosa, necesitas paz contigo misma.

»En conclusión: tienes en cuenta a los demás, te tienes en cuenta a ti misma y tienes en cuenta el entorno. Has aprendido todo lo necesario para ser feliz y hacer feliz a más gente.

Y dicho esto, tomo la poción y se esfumó.

Naiyún dio un paseo por la estancia. Pasó sus dedos por los libros con cierta nostalgia pensando en los días de entrenamiento que acababa de descubrir por sorpresa que se habían terminado para siempre.  Se quedó pensativa y, tras un fuerte suspiro, tomó también la pócima de colores brillantes y rojos que había escogido hacía poco rato antes con las últimas palabras de Garsel en mente.

Bases del OrigiReto2020:

La pluma de Katty

Solo un capítulo más

Objetivo: 9- Cuenta un relato en el que la magia tenga un papel importante.

Objetos: 10. Arena y 17. Una poción

Palabras: 1063

Cuentos y leyendas: K- La cigarra y la hormiga.

Criaturas del camino: VIII. Alienígenas.