Atravieso el bosque con mi bicicleta para llegar a mi colegio cada mañana de lunes a viernes. Intento aprender todo lo que puedo, así en el futuro poder defenderme y no ser engañada fácilmente. La educación es muy importante para abrir la mente y ser más ágil en las decisiones.

Pero esto no lo entiende mi hermanita, ni la mayoría de mi pueblo.

—¿Para qué hacer todo ese camino cuando puedo quedarme jugando en el pueblo? —me pregunta Lupita.

Le he explicado tantas veces la importancia de que nos formemos que parece una tontería insistir, pero entonces me quedo pensando en otra posibilidad. ¿Y si consigo un autobús para llevar a los niños hasta el colegio más cercano? Otros pueblos lo tienen, quizás así lograría que me siguieran logrando un futuro mejor para ellos.

Antes de pedir que nos den un autobús debo conseguir su apoyo, de nada sirve un autobús vacío que va y vuelve del colegio. Debe ir lleno de niños. Sin embargo, cuando hayan entendido la importancia de la educación seguirá siendo su decisión.

Los niños me miran expectantes, y algún que otro despistado se la pasa molestando al niño de al lado. Empiezo a contar la historia:

«En un lugar muy lejano, hay un nombre bendecido por el Universo con el poder de cambiar el mundo. Este nombre es Malala. Un nombre que ha acompañado a mujeres fuertes y revolucionarias. Malala despertó el poder interior de su gente para luchar por su libertad.

Hay tres Malalas conocidas por el mundo, pero quiero que nos centremos en la Malala que luchó por la educación de las niñas cuando esto quedó prohibido en su país. Retó a soldados que persiguieron a las niñas e incluso atentaron contra su vida, tuvo la suerte de sobrevivir.

Con la certeza de que era lo correcto ir al colegio y que debía luchar por ese derecho, como si fuera el flautista de Hamelín, todas las niñas la siguieron al colegio. Una generación de valientes que quiso formarse pese al peligro que corrían por hacerlo.

La educación es muy importante. Nos convierte en leones, nos despierta de la ignorancia. Estaremos más preparados para el futuro. Podemos hacer grandes cosas con los conocimientos adecuados.

¿Os gustaría construir mejores casas? ¿Conseguir agua más limpia para el poblado? ¿Hacer la ropa más bonita? ¿Ser artistas? ¿Enseñar en colegios? O simplemente, hacer vuestras tareas de manera más eficiente y entender el mundo desde una perspectiva más global. La educación lo es todo.

Ahora la pelota está en vuestro tejado y tenéis la decisión sobre vuestro futuro.

Voy a pedir un autobús para que no tengamos que atravesar el bosque. ¿Cuántos de vosotros os apuntáis?»

Entonces Lupita es la primera en levantar la mano. Y muchos de los niños y niñas le siguen.

***

Me convertí en «la leona» del pueblo, así les gustaba llamarme. Me siento como su instructora, desde que les di la charla muchos vienen y me cuentan sus problemas y me piden ayuda en sus deberes.

Nuestra relación ha mejorado muchísimo. Estoy deseando terminar de formarme para ser docente y enseñar a muchas generaciones, abriendo su cabecita a todas las posibilidades.

Mi siguiente paso era adentrarles en el mundo lector. Los libros nos hacen soñar y alimentan nuestra curiosidad sobre el mundo. Quería que los niños tuvieran una pequeña biblioteca de donde leer y despertar amor por los libros.

Conseguí una donación de libros de la gran ciudad, los cuales colaboraron gustosos al conocer mi proyecto. Los libros no dejaban de llegar y tuve que pedir la construcción de un almacén para los libros, ¡en mi casa no cabían tantos!

Llegaron libros de todo tipo: cuentos de hadas, libros de aventuras, antologías poéticas, libros científicos, …una maravilla de variedad. Algunos niños se atrevieron a coger algún libro, con la promesa de devolverlo al terminar, y el resultado fue espectacular. Amaban leer, cogían libros y los devoraban. Cada vez leían más deprisa y más y más niños se animaron a iniciarse como ávidos lectores.

Me siento muy conectada a Malala. Cuando vi entre los libros donados «Yo soy Malala», lo cogí como si hubiera encontrado un tesoro. Quería saber todo sobre ella. Tras su lectura, me centré en la lucha feminista y en educar a todos los niños y niñas en el feminismo. Pues no es otra cosa que la lucha por tener todos los mismos derechos y libertades.

Algunos padres se echaron las manos a la cabeza e intentaron cortarme las alas. Pero las niñas se unieron para apoyarme, y algunos niños también. «La leona» había conseguido una bella manada crítica y luchadora.

***

Con los años conseguimos muchos avances en el pueblo. Protegimos a las niñas de ser vendidas como esposas, bajaron mucho las violaciones (aunque desgraciadamente, no conseguimos que desaparecieran del todo) y las niñas iban creciendo y convirtiéndose en mujeres felices dueñas de su vida. Se crearon más familias y el pueblo incrementó su tamaño rápidamente.

Aún recuerdo con cariño ir en bicicleta al colegio, aunque la lluvia y las estaciones lo hicieran difícil, porque fue gracias a eso que me decidí a iniciar toda esta revolución en mi pueblo.

Generaciones de médicos, maestros, artistas, constructores, ingenieros e inventores, que tenían un apego especial al pueblo y que querían que prosperara la gente que en el habita, su gente.

Y generaciones más libres y felices, viviendo en una armonía utópica. Claro que no todo fue tan fácil. Creamos muchos enemigos, pero nuestra unión hizo posible demostrar que estábamos en el camino correcto.

Cierto que hubo días en que temía por mi vida. Pero la gente del pueblo venía a contarme su historia y a agradecerme mi lucha por como le había cambiado la vida, y entonces lo veía todo claro. Hemos hecho algo enorme, algo importante.

En la gran ciudad se fijaron en nuestra historia y le dieron publicidad un par de días, no transcendió como la historia de Malala. Pues, aunque me dieron al oportunidad, no quise abandonar el pueblo.

Quizás fue un error no haber aprovechado la oportunidad. Ojalá alguien se paré a explicar a los niños quien es «la leona» y como ha mejorado las vidas de varias generaciones y esto ayude a iniciar más revoluciones educativas, feministas. Por qué si no es nuestra meta la utopía, ¿cuál es entonces?

Bases del OrigiReto2020:

La pluma de Katty

Solo un capítulo más

Objetivo: 11- Infórmate bien sobre un suceso revolucionario feminista y basa tu relato en ello.

Objetos: 9. Las estaciones

Palabras: 1054

Cuentos y leyendas: J-El flautista de Hamelín

Criaturas del camino: V. Hadas