El cielo nocturno se llenaba de cenizas y humo, ocultando una luna llena enorme y brillante que coronaba la cúpula celestial. Esa luna había despertado a las criaturas de la noche apenas unas horas antes y ahora apenas se dejaba ver con falsa timidez.

Be andaba por las calles esa noche, dueña de todo rincón que hubiera en la ciudad. Desde las grandes avenidas hasta los callejones donde solo se acumulaban las ratas. Le gustaba pasearse en las oscuras noches donde la Purga reinaba. Nadie se atrevía a salir. Nadie que fuera humano.

Be era una vampira y se sentía más animal que humana. Las criaturas le brindaban respeto y admiración, por donde pasaba era saludada como si fuera la dueña del mundo. Un pez grande en una pequeña pecera.

No podía salir de caza sin su pintalabios burdeos, la marca de la casa. La coqueta vampira lanzaba miradas furtivas a su reflejo allá por donde pasaba. Be, narcisista y muy presumida, creía tener las cualidades para ser una diosa.

Esa noche de purga, que iba oscureciendo con el polvo de un volcán que se activaba después de siglos, iba a ser su última. Se lo había prometido a sí misma. Desgraciadamente no tendría otro remedio que cumplir la promesa.

Mientras, los pobres humanos que osaban salir de sus refugios terminaban desangrados, despedazados, destripados y/o desmembrados por estas criaturas que vagabundeaban las calles en busca de diversión.

La injusta tradición alargada durante siglos tenía atemorizada a toda la ciudad, quienes clamaban al cielo una ayuda para combatir estos crímenes mientras se escondían en sus casas deseando que nada ni nadie irrumpiera en ellas.

Las cenizas empezaron a caer, primero poco a poco y después como una lluvia de fuego mataba a todas las criaturas que habían salido a prolongar la sangrienta tradición.

Be se había quedado bloqueada ante tal espectáculo de llamas, se movía sobre sí misma buscando con la mirada aquí y allá una explicación.

No fue hasta que un licántropo en llamas le cogió del brazo pidiendo ayuda y entonces que logró reaccionar.

Corrió hasta un edificio viejo y abrió la puerta de hierro de una sola patada para pasar a su interior y refugiarse de la cortina de llamas que caía sobre la ciudad.

Lo que encontró dentro es muy distinto a lo que pudo imaginar en primer momento al ver la fachada. Sin embargo, ya no había marcha atrás; tenía que refugiarse de la lluvia.

Nada más entrar, descubrió unas paredes coloridas y un pasillo inmensamente largo que parecía terminar en el horizonte, con toda clase de objetos. Incluso había algunos animales paseando tranquilamente, tales como flamencos, camellos y ocas. Y otros tantos roedores correteando pegados a la pared.

A su derecha, una puerta de lo que parecía un color rojo burdeos. Un color que la luz distorsionaba y terminaba luciendo más bien marrón.

Echó otra mirada al pasillo que parecía alargarse al infinito. Con decisión y delicadeza abrió la puerta que ante ella esperaba.

En un primer momento, una luz blanca cegó a Be. No tardó en acostumbrarse a la nueva luz y resolver el misterio de la habitación. En su interior no había más que una urna con un botijo en su interior.

Be soltó un resoplido incrédula que alguien pudiera tener un botijo bajo ese nivel de seguridad. Decidió ignorar el botijo y seguir adelante.

No quería problemas, así que no tocó nada en la habitación y pasó a la siguiente sala a través de una puerta fucsia. Allí encontró una enorme biblioteca de cuentos infantiles. Entre los títulos que fue leyendo en los lomos de los viejos, pero bien mantenidos, libros se encontraba: La princesa y el guisante, Las mil y una noches, Rapunzel, Pedro y el lobo, La sirenita, La cigarra y la hormiga, etc y se paró en uno que no conocía de nada: La última purga.

—Pero ¿y esto? —se sobresaltó la sinopsis:

«Be se ha ganado el renombre de reina de la noche gracias a sus hazañas y astucias, pero su mundo encontrará el fin pronto. El apocalipsis llegará con la lluvia de fuego. Solo una puerta esconde su última oportunidad de salvarse».

Dejó el libro y corrió a la siguiente puerta, una puerta de color añil. ¡Pero se encontraba cerrada!

Le atizaba puñetazos y patadas, usaba toda la fuerza de su cuerpo, pero seguía sin abrirse.

—¿Qué debo hacer para abrirla? —murmuró con desespero.

—¿Quién te ha dicho que seas merecedora de pasar a la siguiente puerta?

—¿Quién eres?

—La jefa.

—¿Qué jefa? ¿Dónde está la Gran Diosa Gamba Sagrada Cósmica Intergaláctica?

—No vendrá, solo estoy yo.

Be gritó sacando todo el aire de sus pulmones.

—He sellado la puerta, no puedes pasar.

—¡Debo pasar!

—Encuentra la llave.

Entonces llegaron a la sala más seres y humanos al grito de:

—¿Qué queremos?

—¡Pasar la puerta del 2021!

—¿Y dónde está la llave? —preguntó Be.

—En el fondo del mar, matarile-rile-rile. En el fondo del matarile-rile-rón. ¡Chimpón! —cantaron todos.

—¿Qué queremos? —repitió la voz de nuevo entre la multitud que iban llenando la gran biblioteca.

Y siguieron sus cantos:

—¡Pasar la puerta del 2021!

—¿Cómo podemos?

—Unidos lo conseguiremos.

Be asintió entendiendo por fin qué sellaba la puerta, debía abrirse con la fuerza del espíritu, algo que había olvidado hacía mucho tiempo y había abandonado en algún lugar de su ser, en su proceso de transformación a animal.

Cerró los ojos fuertemente para buscar en su interior la fuerza que todo animal debería usar. No era más ni menos animal por ser vampira. No debía asesinar y torturar por ser vampira.

Tras la catarsis, volvió a la puerta mientras los cánticos continuaban a su alrededor y para su sorpresa vio que la puerta cedía fácilmente.

La gente vitoreaba y aplaudía al ver la puerta ceder ante Be. La vampira sonreía por primera vez con calidez y no con sorna, y cuando echó la mirada al interior de la siguiente sala quedó fascinada:

—¡Bienvenidos a Estrellas de tinta! —dijo la jefa alegremente.

Bases del OrigiReto2020:

La pluma de Katty

Solo un capítulo más

Objetivo: 10- Crea una historia que involucre un volcán o cataclismo.

Objetos:  20. Un botijo y 16. Un flamenco

Palabras: 1003

Cuentos y leyendas: H- La princesa y el guisante.

Criaturas del camino: VII. Vampiros/licántropos.