ESTRELLAS DE TINTA

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Nuevo mundo

El apocalipsis llegó tras el deshielo. Ahora parece que el planeta se ha cubierto entero de agua, parece porque según los cálculos de mi abuelo hay tierra en esta nueva era. Surcando el agua navego una colosal arca llena de niños y niñas a los cuales pretendo salvar.

Entre mi tripulación solo podemos contar cinco personas, el mínimo para mantener el arca a salvo y poder llevar el máximo de niños encima.

Mi abuelo era un soñador, pero los últimos años la gente dejó de creer en sus predicciones y sus avisos se convirtieron en miedos de un loco a ojos de los demás. Yo confío en su palabra, siempre lo he hecho.

Debo encontrar el Ontero. Así es como llamaba a la tierra del nuevo mundo en sus mapas. El cambio de mareas durante el apocalipsis, junto a los terremotos y movimientos de placas han cambiado mucho lo que conocíamos como nuestro planeta. Creo que mi abuelo consiguió predecir todo con bastante exactitud y eso me hace mantener el rumbo con calma.

Mi abuelo sabía que el arca no era suficiente, pero menos era no tener el arca. No podía salvar a todos, pero podía salvar la humanidad. 

Cuando llegó el apocalipsis, la gente, que conocía las ideas de mi abuelo y se habían burlado de su plan de salvación, traían a sus niños para que tuvieran otra oportunidad.

Muchos no querían separarse de sus padres. Algunos adultos intentaban colarse. Muchas familias seguían creyendo que no tenía sentido subirse a la barca de un viejo loco. 

Es otra noche en el nuevo mundo. El cielo está despejado, se ven las constelaciones y la vía láctea. Los niños parecen especialmente animados hoy. Un par están haciendo sonar una flauta y un pandero, mientras los demás cantan sentados en el suelo. Algunos se atreven a danzar en movimientos más rítmicos que estéticos. 

Me alegra ver cómo se han adaptado a la nueva vida en la embarcación. Su resiliencia es fuerte y eso les permitirá sobrevivir al llegar al Ontero.

Mi tripulación lo pasa bastante peor, a excepción de Julián. El viejo Julián ―¡que de viejo tiene poco! está en sus cuarenta años, sin embargo, eso no le ha quitado ser el más viejo de todos los pasajeros― disfruta mirando el mar, haciendo el mantenimiento del arca y revisando los papeles de mi abuelo. Eran muy amigos y me es de gran ayuda.

Al principio, malinterpreté su ilusión y llegué a creer que estaba feliz del final de la era. ¡Con todas las muertes que ha conllevado! Pero con el paso del tiempo, entendí que estaba feliz porque evitamos que se extinguiera la humanidad. Pasar iba a pasar igual, su alegría venía de que lo poco que podíamos hacer lo conseguimos llevar a cabo. 

Ahora pienso en cuantos malentendidos tuve en la antigua era. No había oportunidad de comunicarse y resolverlos. La gente te borraba de su vida fácilmente. En el arca no es posible esto. Es grande, pero somos poca tripulación y necesitamos estar en constante contacto, como equipo, para que todo funcione bien. 

Tengo la sensación constante de ser una mala capitana. Ni siquiera sé si merezco sobrevivir al apocalipsis y empezar de cero en la nueva etapa de la humanidad. En mi época se llamaba el síndrome del impostor. No quiero enseñarles este concepto a los niños, quizás se les ocurra otro nombre para ello más positivo. 

Un término que cuando te refieras a todo lo que no mereces y todas tus carencias, haga referencia a la oportunidad de llegar a merecerlo y suplir las carencias. Es como el concepto del vaso medio vacío, medio lleno.

Pero no soy la única que lleva mal su estadía en el arca. Lorlin no soporta no tener Internet. Tampoco termina de entender que ya no queda nada de eso para la nueva era. 

―¿Pues no está el Internet en el aire? ¿En las nubes? Yo veo mucho aire y muchas nubes. ¡Nos tienes incomunicados a propósito!

Todos los días me monta el mismo numerito antes de cenar. Creía que el mono se le pasaría en un mes, pero no ha sido así. 

Muchas noches me pongo triste pensando en todo lo que debí hacer antes del apocalipsis. En todo lo que podría haber hecho diferente. Sin embargo, esta noche me siento bien. Los niños siguen su fiesta y me llena de felicidad. Veo el rayo de esperanza de la humanidad en esta pequeña y diversa comunidad. 

 ―Capitana Let ―grita el grumete Pol. 

Acelero el paso hacia estribor, temiendo que alguien se haya podido caer al mar o haya habido algún accidente. 

―¿Qué ocurre? ―pregunto, pero Pol no me mira. 

―Mire, capitana. Mire al noroeste. 

Apremió a mirar en la dirección que señala y antes de que pueda hablar, las palabras de otra persona toman lugar en la conversación: 

―Es luminiscente. Parece un faro, pero nunca había visto algo así… ―dice el viejo, que ha venido ante los gritos del grumete. 

―Un faro… ¿Estamos? ¿Es… tamos?

―Bienvenida a nuestra nueva casa, Let. Estamos en Ontero ―sonríe el viejo Julián con un diente mellado, fruto de meses de travesía, apartando el catalejo de visión nocturna de su ojo. 

Respiro aliviada. No es el final, no está todo solucionado. Y, aun así, siento haber descargado una gran mochila de mi espalda. Misión cumplida.

«Misión cumplida» repito mirando al cielo, pensando en él.

La carga se ha aflojado en mi pecho, aliviando mi respiración y permitiendo que me relaje junto a los demás en una noche de festejo, mientras Julián y Pol nos llevan dirección al extraño faro.

La razón por la cual a Julián le parece tan extraño el faro lo desconozco. Su visión con el catalejo le habrá descubierto algún extraño detalle que no hemos percibido los demás. 

Ahora solo quiero llegar al Ontero y olvidar el arca por un tiempo. Quiero volver a pisar tierra y dejar de ser capitana. Mañana desembarcaremos y lo que tengamos que afrontar, será cosa de la Let del futuro. Pero hoy es noche de festejo y, como tal, voy a bailar.

Bases del reto:

Blog La pluma de KATTY

Otros datos

Estrellas mes: 3

Total palabras: 1018

Objetivo Relato: 7—Escribe un relato sobre los motivos/consecuencias del deshielo Ártico. Puede ser ficción.    

Objeto oculto1: 30- Un punto cardinal (N, S, NE, SO…)            

Objeto oculto2: 35- Algo luminiscente.

Extras:

  • protagonista femenina
  • test de Bechdel
  • milpalabrista

Comentarios:

@isefran97– Enero (microrrelato) y febrero (relato y microrrelato)

@jesusakacarton – febrero (relato)

@PiRRa – febrero (relato y microrrelato)


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No tiene