ESTRELLAS DE TINTA

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Se pausó con ambas manos levitando sobre el teclado y su mente se puso en blanco. No podía decidir qué tecla debía pulsar. Era demasiado importante escoger bien la tecla, esa primera palabra de la primera línea de su primera novela. Su ópera prima le estaba dando pesadillas por las noches. Del amanecer hasta la madrugada se sentaba frente al teclado en aquel sótano sin saber cuál era la tecla de su íncipit. Son solo palabras, sin embargo, conllevan una magia escondida donde las historias habitan. 

Su primera novela debía decidir qué tipo de escritor sería. Se habían visto muchos casos de carreras caóticas que no llevaban a ningún sitio. Necesitaba la historia perfecta para la una carrera limpia y admirable. 

Hacía mucho tiempo que no veía la luz del Sol. Empezaba a dudar si se había convertido en un vampiro tiempo atrás o si solo estaba perdiendo la cabeza bajo el ideal de la perfección.

Bajó las manos golpeando la mesa a sendos lados del teclado, levantándose enfurecida de un salto. 

―Esto no funciona ―refunfuñó para sí.

Esa primera oración le estaba complicando la existencia y el proceso creativo. 

Un corte de luz llegó en el peor momento de la escritora. Sus ojos inyectados en sangre y su rostro cada vez más escuálido a fuerza de no comer por estrés se le unió un gesto de desesperación. 

Fue cuando llegó la idea de la frase que debía dar inicio a su historia. La luz seguía sin volver. Por tanto, no podía encender el ordenador para escribir esa idea. Ahora que tenía su frase no podía dejarla ir. 

Corrió a buscar una libreta y un bolígrafo donde anotar su idea. Miró por todo el sótano, pero no había más que aparatos electrónicos ahora sin vida. Subió las escaleras y la luz le golpeó la cara con violencia. Tuvo que cerrar los ojos para protegerlos, pero la fuerza interior y la frase perfecta le animaba a enfrentarse a la luz. 

Descubrió la estantería de libros, libretas y apuntes frente a él. De una libreta arrancó una de sus hojas cuadriculadas y con un lápiz apuntó esa frase. Sobre el papel ya no le pareció tan mágica. La tachó y como no le pareció suficiente, rompió el papel y arrugó los pedazos. 

Se quedó mirando la libreta con sus muchas hojas y le pareció una fantasía tener tantas oportunidades como hojas en la libreta. La cogió y empezó a escribir frases y más frases. En ocasiones pasaba a la segunda frase, su récord estaba en el tercer párrafo.

Tras quedarse sin hojas alzó la vista y redescubrió la estantería con sus muchas libretas repletas de hojas, oportunidades e ilusiones. Volvió a tomar otra libreta y tras otros tantos días también la terminó. Pasaron meses hasta que pudo terminar las libretas de aquella estantería. 

Se dio cuenta que debía salir al exterior para adquirir nuevas libretas. Incluso nuevas estanterías donde poner más libretas para salir menos frecuentemente. 

Se dio cuenta de lo divertido que era el proceso creativo de una obra literaria. Al terminar la primera novela le invadió la satisfacción y la felicidad, pero también tristeza. Se había dado cuenta de que nunca más volvería a escribir una primera novela. Lo que más deseaba desde que se había convertido en escritora: ver su obra terminada, ahora se le antojaba con un regusto amargo más que victorioso. 

Corrigió el borrador tantas veces que lo había aborrecido y se decidió a dejar de modificarlo. Lo envió a varias editoriales. Las que respondieron fue para rechazarla. Alguna incluso ponía una segunda parte en el rechazo invitando a pagar para ser publicada.

Estaba odiando esa etapa del escritor. Tras conseguir que una pequeña editorial le publicara la obra. Se decidió a apuntar las convocatorias de concursos y otras convocatorias para escribir algo acorde a las bases. Pero no podía escribir nada. Ni en el teclado ni a mano, las palabras no salían por sus dedos haciendo su magia. Tenía un exceso de pensamientos, su destino de escritora se había marcado con la primera novela. La segunda debía ser coherente con lo que había escrito ya o no la verían con seriedad. Le aterraba tener una carrera literaria caótica. Maldijo enviar a la editorial su obra.

Sería una escritora de una sola novela. Una autora con una carrera estancada en su primera novela. Pero entonces recordó aquellos meses de creación donde disfrutaba escribiendo, tachando, destrozando las páginas y pasando a limpio las partes buenas.

Se dejó de condicionantes, es decir, se olvidó de que había publicado algo anteriormente, y escribió. Dejó la mente en blanco y creó como si fuera su primera novela, pero con la experiencia aprendida por la verdadera primera novela. 

Volvió a usar muchas libretas y volvió a terminar su novela. Tras las correcciones oportunas, volvió a enviar su novela a editoriales y consiguió que a otra editorial le interesara y la publicara. Su segunda novela se había publicado y no tenía nada en común con la anterior más que la autora. 

Escribió tres más, la siguiente década. Cada vez disfrutaba más del proceso de creación y consideraba el publicarlo como una aburrida burocracia de escritor. Se olvidó de los concursos y convocatorias, era una escritora libre de condicionantes. Así trabajaba su mente. Su proceso creativo había cambiado, ya no le daba miedo empezar. Sí le apenaba terminar y, para evitar despedirse de los personajes que le habían acompañado, empezó a alargar el mundo creado en la cuarta novela escrita para convertirlo en una saga. 

Su carrera no era perfecta, pero le daba igual. Solo le importaba crear mundos. Dar vida a esos personajes ocultos en recónditos lugares de su mente o en libretas abandonadas en sus múltiples estanterías. 

Volvió a leer su primera novela y un sentimiento de nostalgia le embargó. Su primera obra tampoco era perfecta, pero estaba orgullosa de la historia. Y estaba orgullosa también de todo lo que le había hecho descubrir aquel corte de luz a medio día de la primavera del año 2020.

Bases del reto:

Blog La pluma de KATTY

Otros datos

Estrellas mes: 

Total palabras: 1005

Objetivo Relato: 3—Escribe un relato que suceda bajo tierra.

Objeto oculto1: 11- Un Vampiro

Objeto oculto2: 12- Una Libreta

Extras:

  • milpalabrista
  • protagonista femenina

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